Poema (3) de Saturnino Valladares

El hijo del hombre

 

Soy tu hijo, ayer me engendraste

para memoria del hijo del hombre

que, dos años, fue en tu lengua risa

y júbilo y sombra en la tierra.

 

Mírame, nada sabemos, parece

que nada hubiera existido antes

de hoy: tinieblas y oscuridad

de lo vivido: una fotografía

amarillenta en un viejo álbum:

una muchacha doliente y hermosa

entrelaza las manos sobre el vientre,

como si partiese a la sepultura,

y una luz, al fondo, densa y sin orden.

Porque tú, muchacha, en tu propia carne

dolías la desgracia con las palmas

del universo triste de tus manos,

pues el hijo del hombre, tu enemigo,

escondía su rostro del calor

de tu esperanza, tu pan, tu almohada,

hollando en polvo de putas tu honra,

y tú, dieciocho años, siendo más,

te gastabas de sufrir, ¿hasta cuándo?

 

He aquí, morir valía la pena

por la memoria del hijo del hombre,

en ella esperarías no lo que fue

sino a aquel que pudo haber sido.

Muchacha, mujer, hoy ríe tu lengua

las pieles del viento en toda su altura.

Memoria viviente soy de mi madre.

 

(In: Los días azules: CELYA, 2013)

Saturnino Valladares

Anúncios

Deixe um comentário

Preencha os seus dados abaixo ou clique em um ícone para log in:

Logotipo do WordPress.com

Você está comentando utilizando sua conta WordPress.com. Sair / Alterar )

Imagem do Twitter

Você está comentando utilizando sua conta Twitter. Sair / Alterar )

Foto do Facebook

Você está comentando utilizando sua conta Facebook. Sair / Alterar )

Foto do Google+

Você está comentando utilizando sua conta Google+. Sair / Alterar )

Conectando a %s